Todos necesitamos un presupuesto
Si querés que tu dinero te alcance para llegar a fin de mes, si querés lograr tus metas financieras, si querés ahorrar para imprevistos o si querés invertir para el logro de un objetivo en particular, entonces necesitás un presupuesto.
No se trata solamente de ganar más sino, al contrario, cuanto más ajustados sean nuestros ingresos con más razón tenemos que asegurarnos de que cada moneda quede bajo nuestro absoluto dominio y no vaya a ningún lado sin permiso.
No importa a que nos dediquemos en la vida, ganemos poco o mucho, todos necesitamos usar dinero y, lo ideal, es que manejemos esta herramienta desde pequeños. Cuanto antes, mejor y ya sea la mesada o las compras del supermercado son buenas oportunidades para enseñar a los niños a usar un presupuesto.
Pasos para realizar tu presupuesto
Compartiré contigo un paso a paso para que puedas realizar tu presupuesto mensual real.
Definí el monto mensual de tus ingresos, sean estos fijos o variables, si lo último fuera tu caso, trabajá sobre el promedio de los últimos 12 meses.
Destiná como mínimo el 10% de tus ingresos totales al ahorro. No nos sirven las excusas, tenemos que ser capaces de encontrar soluciones para poner en marcha cambios positivos en nuestras vidas. Si este mes no podes ahorrar el 10% de lo que ganas, empieza con el 1%, el próximo mes intenta ahorrar el 2% y así cada mes avanzá un poco más y cuando llegues al 10% no vuelvas a bajar, ya tendrás el hábito adquirido y cada día te será más sencillo conseguir tus metas.
Calculá tus ingresos netos mensuales (ingresos brutos menos ahorros y otras deducciones como IPS, impuestos, donaciones, etc.). Este es el dinero con el que realmente contás realmente para hacer frente a tus gastos.
Clasificá tus gastos y colocá al lado de cada tipo de gastos el porcentaje de tus ingresos que destinas a ello
Los gastos fijos son aquellos que realizás todos los meses y cuyo monto no varía. Incluyen a las deudas, que son compromisos de pagos que debes cumplir. El total de los mismos, incluyendo las deudas, no debe sobrepasar el 45% de los ingresos netos. Si analizás tus deudas, en específico, tus cuotas no deberían sobrepasar el 25% de tus ingresos netos.
Los gastos variables son aquellos cuyos montos varían mes a mes, pero representan necesidades a satisfacer, como alimentos, combustible, medicamentos, luz, agua y teléfono, etc. El monto máximo no debería sobrepasar el 45% de los ingresos netos
Por último, los gastos superfluos son aquellos en los que incurrimos mensualmente por gusto o por diversión. Estos no deberían sobrepasar el 10% de tus ingresos netos.
Observá en detalle la composición de tus “gastos hormiga”, aquellas pequeñas compras que se están llevando de a monedas tus ingresos como, por ejemplo, cargas de saldo en el celular, gaseosas, golosinas, cigarrillos, etc. Quizás puedas evitar algunos de ellos y destinar ese dinero al ahorro.
Haz un minucioso análisis de tus deudas, estableciendo claramente los datos de cada una, en particular el costo financiero que representan, a fin de que puedas evaluar, de ser necesario, una reestructuración de las mismas.
Tu primer objetivo de ahorro debe ser armar un fondo equivalente a 3 meses de tus ingresos mensuales. Este será tu “colchón ante imprevistos”, ya que en el caso de que te quedes sin empleo por alguna razón, de todas maneras puedas tener capacidad de pagar tus obligaciones.
Recordá que podés distribuir tus gastos como quieras, pero cuando gastás por encima de tu presupuesto en alguna cosa, tendrás que irremediablemente gastar menos en otra, para mantener el equilibrio en tus finanzas.
Trabajá en una proyección de tu presupuesto por lo menos a 12 meses y en esa proyección, además de los ingresos y gastos corrientes agregá los ingresos extraordinarios que vayas a tener como aguinaldo, premios, venta de algún bien, etc. así como los montos que precisarás para cumplir tus metas como festejos de cumpleaños o aniversarios, renovar el auto, vacaciones familiares, etc.
El presupuesto proyectado también es útil para visualizar el mes de vencimiento de tus cuotas de créditos. Si hace 24 meses estás pagando una cuota de 300 mil y la última es en marzo, entonces en abril te sobrará ese dinero. Define con tiempo que harás con ese monto, antes de que corra de tu billetera sin que siquiera te des cuenta.
La salud financiera requiere del desarrollo de bueno hábitos financieros y de mucha disciplina. La confección del presupuesto es importante, pero no suficiente si no vamos monitoreándolo para corregir las desviaciones entre lo proyectado y lo realizado.
La disciplina financiera inicia con los hábitos que desarrollamos desde pequeños, pero el no haber desarrollado consciencia sobre el correcto uso del dinero en nuestras familias, no es excusa para no implementar desde ahora un nuevo modelo de toma de decisiones.
Recordá que no podemos ganar todo lo que queremos, pero los gastos sí están bajo nuestro control, ¡es momento de hacernos cargo! Sigamos hablando de dinero, que así aprendemos a manejarlo mejor.